La hipótesis de la simulación lleva décadas rondando la filosofía y la física. ¿Y si el universo que percibimos fuera, en realidad, un programa informático de una civilización avanzada?
Si el universo obedece a leyes matemáticas predecibles, podría ser porque fue diseñado para ser computable por alguna entidad superior.
Quarks y leptones actúan como píxeles del universo. Si existe una medida mínima irreducible, el universo podría ser computacionalmente alcanzable.
Solo percibimos con detalle lo que tenemos inmediatamente delante. El resto se genera al avanzar. Como un motor de render en tiempo real.
Igual que en Truman Show, donde el protagonista ignoraba que vivía dentro de una burbuja completamente artificial, nosotros podríamos estar formando parte, sin saberlo, de un sistema cerrado que nos vigila y dirige.
Desde hace años circula entre científicos y entusiastas la idea de que nuestro mundo no es real. Hay quienes sostienen que vivimos en una simulación controlada por algún tipo de entidad superior, como si fuéramos piezas en un tablero ajeno.
El físico Rich Terrile señala tres indicios que podrían respaldar esta teoría. El universo se rige por reglas matemáticas: ¿no resulta llamativo que algo tan caótico como la física obedezca a leyes razonables y previsibles? Lo expresó Einstein: lo más incomprensible del universo es que sea comprensible.
Además, existe una unidad de medida mínima. Los avances científicos no han logrado reducir la materia más allá de quarks y leptones. Si hemos llegado al equivalente de un píxel, nuestro universo podría ser finito y computacionalmente alcanzable.
Elon Musk lo tiene claro: para él, la probabilidad de que no estemos dentro de una simulación es de una entre un millón. Hace cuarenta años jugábamos al Pong. Hoy, una simulación tridimensional con miles de jugadores simultáneos es lo habitual.
Aunque puedan existir indicios de que somos una simulación, el argumento lógico conduce a una paradoja irresoluble: es imposible demostrar que somos reales, puesto que cualquier prueba podría ser, ella misma, parte de la simulación.
Tal vez nuestro universo sea un experimento científico de algún estudiante de secundaria de otro universo. — Raymond Kurzweil, director de ingeniería de Google.
Un universo que sigue reglas matemáticas exactas es, por definición, simulable. Cada constante física podría ser un parámetro del programa que nos contiene.
Si el avance tecnológico continúa, cualquier civilización avanzada podrá crear simulaciones indistinguibles de la realidad. Estadísticamente, ya deberíamos estar en una.
No podemos refutar la hipótesis porque cualquier evidencia en su contra podría ser simulada. Lo que la convierte en filosofía pura, no en ciencia ficción.